yo te suplicaba;mientras tu comenzabas a desvanecerte entre mis brazos...
¡Déjame volar! ...
esas palabras las decías;
tratándome de liberar, pero al mismo tiempo tú llorabas,
con esa gran dificultad al respirar, todo eso sucedía,
mi garganta se cerraba y ya no te podía hablar.
Mis ojos se llenaban de temor, y el vacío comenzaba a existir ,
yo te amaba te decía, y mira que de eso no cabía duda, aunque todo esto era en vano decirlo pues ya no tenia sentido, tu seguías desvaneciendo, tan lento pero al mismo tiempo tan de prisa, dejabas de existir, pero aún así yo te contaba que todo iba a salir bien, tu sonreías y yo te decía, que no te iba a dejar ir, me veías por ultima vez y me decías que yo había sido, era y sería por siempre el amor de tu vida...
Mis lágrimas no eran lo necesariamente suficientes,
para regresar el tiempo, y curar cada una de tus heridas, heridas que en su momento no supe sanar, pero tampoco era suficiente la sabiduría que absorbía en ese momento mi vida, para atarte y no dejarte marchar.
Tu cuerpo pesaba menos, tus labios se quedaban entre abiertos,
tu sonrisa aún me permanecía, y recuerdo perfectamente que decías, yo seré un ángel que cuidara de ti eternamente en toda tu vida.
Me dolía tu ausencia,
sin aun entender muy bien lo que iba a suceder, me pesaba tanta culpa, sabiendo que no te había sabido querer, me pesaba esta culpa, sabiendo que no te podría volver a tener una vez mas, para quererte como nunca.
¡¡No te vayas!!...
lo dije por segunda vez, yo te cuidare, ¡te juro que esta vez no fallare!;lo grite, como ultima exclamación,... déjame ir!; repetiste otra vez...
Dos minutos apenas habían transcurrido, mientras mi sudor y tu adiós se hacían cómplices del mismo dolor, que se sentía, al obedecer una orden de dios...
El reloj marcaba tu partida, yo lloraba y te decía...
¡que no te fueras de mi vida!...
La obscuridad me cubría, la fuerza de mis brazos era tan inútil para impedir que te fueras de mí,
te añoraba desde ese preciso momento, pues eras lo único que yo tenia en ese lapso de mi vida, la tristeza me inundaba entre lagunas de lágrimas, te veía en espejismos, y el llanto me vencía, no pensaba, no veía, tan solo por esta vez no mentía en tu vida.
¡¡ No te vayas!!;lo dije por tercera vez ..
aunque este grito era tan profundo y al mismo tiempo tan oculto, que ya no hubo tiempo para decirte te amo mi amor, eso era lo que nunca supe decir.
El dolor permaneció guardado en lo mas profundo de este amor,
la experiencia en el hueco mas grande de mi vida, la culpa en la prueba mas grande que dios me había puesto en mi camino, y el arrepentimiento en todo mi alrededor...
Vi tu rostro por última vez, pero ahí, ya no estabas tú.
Vi tu rostro por última vez, pero ahí, ya no estabas tú.
Vi tu rostro por última vez,
pero mis gritos de desesperación, opacaban la culpa de no haber sabido darte amor.La vida me ah dado tantas respuestas, y mis mismos errores me han cobrado a tu honor, por culpa de tu bendita ausencia, me dejaste muerta en vida pero sin ataúd, y por culpa de mi maldito orgullo, hoy tan solo me queda pedirt a tí y a dios que me perdonen, por no haber sabido cuidar tu corazón, como posdata final, frente a tu tumba te digo.. te amo mi amor!





No hay comentarios:
Publicar un comentario